Jesús No Vino Ni Para Crear Países Cristianos Ni Condenar a la Gente

Jesús no vino ni para crear “países cristianos” ni condenar a la gente

Jesús no vino ni para crear “países cristianos” ni condenar a la gente.

Vino para cumplir las Escrituras y las profecías que se trataban de él.

En el libro de Daniel, podemos ver que lo que Jesús (el Hijo del Hombre) inicia crecerá y aumentará mientras los reinos hechos por las manos del hombre se desmoronan.

En el evangelio de Juan, Jesús elude a la multitud que quiere hacerlo rey por la fuerza. ¿Por qué no lo acepta Jesús? Porque conoce bien lo que hay dentro del corazón de la gente y los métodos de la gente no son iguales a los de Jesús.

Cuando unos le preguntan a Jesús si los judíos deben pagar impuestos a los romanos o no, Jesús no acepta el desafío de liderar de una revolución porque el poder político no es su instrumento para cambiar ni corazones ni mentes. No. Jesús les contesta con: —Pues den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

—Un minuto, Jesús. Creo que saltas la oportunidad. Los romanos son bastantes crueles y abusivos con nosotros. Sus lealtades son a ellos mismos y a dioses falsos. Nuestra manera de la vida, nuestro sentido de identidad está en peligro. Y, pues, has hecho unas cosas extraordinarias… Podría ser que la gente, sí, se juntarían si fueras el líder… ¡Debemos tomar esa oportunidad con dos manos, expulsarles a los romanos, ponernos en cargo y gobernarnos de nuevo!

Pero Jesús se aleja.

Y se dirige a una fiesta para comer y beber con aquellos que son despreciados, avergonzados y marginados por los líderes religiosos. Los líderes preguntan a sus discípulos: —¿Por qué come su maestro, si es profeta y hombre de Dios, con los publicanos y pecadores?

En los cuatro evangelios, Jesús relaciona con individuos que desean estar cerca de Dios pero están prohibidos por la religiosidad y el estigma cultural. A ellos Jesús les da compasión verdadera, amor, y perdón. Y en respuesta, sus corazones y vidas cambian.

En el evangelio de Juan, Jesús explica que no vino para condenar a la gente por sus pecados, sino para salvar al mundo y liberar a la gente de la esclavitud del pecado.

En Mateo y Lucas, Jesús envía a sus discípulos para predicar a las ciudades de Israel, en comunidades en que la gente ya trata de vivir según las Escrituras, y les encarga a los discípulos a predicar el mensaje del “reino de Dios”, el reino que no es de este mundo y crecerá a lo largo de los siglos mientras las naciones ascienden y caen.

Jesús no envía a sus discípulos fuera de Judea para criticar a otros por su pecado contra un Dios que ya no adoran ni reconocen. Abatir no es el método de Jesús.

Y luego, mucho más tarde, cuando Jesús sí envía sus mensajeros del reino de Dio a otras regiones y culturas, con embajadores como Pablo, Bernabé, Silas y Marcos, todavía lo hacen de la manera de Jesús.

Pablo escribe de la fe, la esperanza, y el amor; de la paciencia, la benignidad, la mansedumbre y el dominio propio. Pablo alienta a los creyentes a responsabilizarse mutuamente por vivir la vida alineada a los morales establecidos por las Escrituras, pero nunca espera que los creyentes aplasten el rostro de los no creyentes con los mismos estándares para invocar el juicio de Dios. No.

Pedro les recuerda a los creyentes la humildad con que uno se debe andar por ser consciente del gran precio que Jesús pagó por nuestra comunión con Dios.

Juan y Jude escriben para advertir a los creyentes de falsos maestros que vendrán en búsqueda de poder, dinero y fama y que llevarán vidas inmorales.

Ahora, ¿cuál es el estatus cultural de la iglesia en los E.E.U.U. y Canadá ahora mismo?

  1. Hay “maestros” que buscan el poder, el dinero, y la fama y que viven vidas obviamente inmorales.
  2. Hay “creyentes” que abofetean a los demás con etiquetas de juicio.
  3. Hay “creyentes” que agarran el poder político como manera de expulsar la inmoralidad y de gobernar con manos religiosas.

Piensa un momento. ¿Algún de estos métodos sea en concordancia con los métodos de Jesús?

  • ¿Vino Jesús para establecer una iglesia que tuviera agarrado el poder político?
  • ¿Vino Jesús para que los creyentes pudieran ser ricos, famosos, e inmorales?
  • ¿Vino Jesús para gritar con voz grosera a la gente, anunciando su pecado y condenando a todos al mismo tiempo con el mensaje que Dios los odiaba?

En la cultura estadounidense y canadiense, la iglesia se conoce por estas tres cosas: el poder político, el evangelio de la prosperidad, y sentarse en el asiento del juicio.

En el evangelio de Mateo, Jesús explica que él va a construir su iglesia en la fundación sólida que él es el Cristo, el Mesías, el que cumple las Escrituras, el Hijo de Dios. Entonces la iglesia, su iglesia, debe ser establecida en estas veracidades y alineada con su carácter.

Pues, si Jesús era carpintero compasivo, pobre a propósito, y no confiaba en el poder del hombre, es muy dudoso que la iglesia bien conocida en los Estados y Canadá siga usando la misma fundación.

Referecias:
Daniel: profecía Daniel 2 y Daniel 7

Juan: eludir de ser rey Juan 6:15
Juan: el corazón del hombre Juan 2:23-25

¿Pagamos los impuestos? Lucas 20:21-25

Jesús en una fiesta Mateo 9:9-13
Los cuatro evangelios, vidas cambiadas — Mateo 9:1-7; 35-38, Marcos 1:40-44; 5:1-20; 14:3-9, Lucas 7:36-50; 19:1-10, Juan 9
Juan: no vino para condenar Juan 3:16-17, Juan 8:4-11
Juan: vino para liberar Juan 8:31-36

Enviando discípulos: Mateo 10:1-15 y Lucas 10:1-16

El reino no es de este mundo Juan 18:33-38

Pablo: la fe, la esperanza, el amor 1 Corintios 13; la paciencia, la mansedumbre Gálatas 5:22-23

Pablo: mutuamente responsalbe Gálatas 6:1-2; 1 Coritios 5
Pablo: portarse con no creyentes 1 Corintios 5: 9-13
Pedro: el precio pagado 1 Peter 1:17-20

Juan: maestros falsos 2 Juan 7-11

Judas: maestros falsos Judas 3-4; 8; 10-13; 17-19
Jesús: la fundación de la iglesia Mateo 16:13-18

Jesús: pobre a propósito Mateo 8:18-20

Jesus no vino ni para crear paises cristianos ni condenar a la gente